jueves, 10 de marzo de 2011

Sal con una chica que lea...

El martes pasado fue el día de la Mujer y muchos salieron con excelentes y hermosos poemas, publicaron mil cosas de ese estilo en las redes sociales y por supuesto, estoy segura que todas, o casi todas, para no generalizar, nos sentimos halagadas y más queridas que de costumbre.

En todo caso, le di Me Gusta a casi todo lo que me encontré en lo Más Reciente de facebook. Pero hubo una nota en específico que me tomó desprevenida y que me hizo sentir tan, pero tan bien… que al final, no pude reprimir la necesidad de incluirla en mis notas de face y por supuesto compartirla en mi espacio cibernético consentido: mi blog.

Mejor que un ramo de flores o una caja de bombones fue encontrar esta nota en la que todas las chicas que leemos seguramente nos identificamos, sino con todas, con la gran mayoría de los ítems. Feliz día a todas las mujeres, feliz día a todas las mujeres lectoras…



Sal con una chica que lea. Sal con una chica que gaste su dinero en libros en vez de ropa. Ella tiene problemas de espacio en su clóset porque tiene demasiados libros. Sal con una chica que tenga una lista de libros que quiere leer, que tenga un carnet de biblioteca desde que tenía doce años.

Encuentra una chica que lea. Sabrás que lo hace porque siempre tendrá un libro por leer en su cartera. Ella es ésa que mira amorosamente sobre los estantes en la librería, la que llora calladamente cuando encuentra el libro que quería. ¿Ves a esa chica extraña olfateando las páginas de un libro viejo en una librería de segunda mano? Ésa es la lectora. Nunca pueden resistirse a oler las páginas, especialmente cuando están amarillas.

Ella es la chica que lee mientras espera en esa cafetería al final de la calle. Si echas un vistazo a su taza, la crema está flotando en la parte de arriba porque ella está ya como absorta. Perdida en un mundo creado por el autor. Siéntate.  Quizás te dé una mirada penetrante, porque a la mayoría de las chicas que leen no les gusta ser interrumpidas. Pregúntale si le gusta el libro.

Cómprale otra taza de café.

Hazle saber lo que realmente piensas de Murakami. Ve si pasó del primer capítulo de La Comunidad. Entiende que si te dice que entendió el Ulises de Joyce, sólo lo está diciendo para sonar inteligente. Pregúntale si ama a Alicia, o si le gustaría ser Alicia.

Es fácil salir con una chica que lee. Dale libros por su cumpleaños, por Navidad y en los aniversarios. Dale el regalo de las palabras, en poesías, en canciones. Dale a Neruda, a Pound, a Sexton, a Cummings. Déjale saber que entiendes que las palabras son amor. Entiende que ella sabe la diferencia entre los libros y la realidad pero, por Dios, ella está tratando de hacer su vida un poco más como su libro favorito. Nunca será tu culpa si ella lo hace.

Ella tiene que intentarlo, de algún modo.

Miéntele. Si entiende de sintaxis, entenderá que necesitas mentir. Detrás de las palabras hay otras cosas: motivación, valor, matiz, diálogo. No será el fin del mundo.

Fállale. Porque una chica que lee, sabe que el fracaso siempre lleva al clímax. Porque son chicas que entienden que todas las cosas llegan a un fin. Que siempre puedes escribir una secuela. Que puedes comenzar una y otra y otra vez y aún ser el héroe. Que la vida está destinada a tener uno o dos villanos.

¿Por qué tener miedo de todo lo que no eres? Las chicas que leen entienden que la gente, como los personajes, se desarrollan. Excepto en la serie de Crepúsculo.

Si encuentras una chica que lee, mantenla cerca. Cuando la encuentres despierta a las dos de la mañana, apretando un libro contra su pecho y sollozando, hazle una taza de té y abrázala. Puedes perderla por un par de horas, pero siempre regresará contigo. Hablará como si los personajes en el libro fueran reales, porque, por un rato, siempre lo son.

Le propondrás matrimonio en un globo aerostático. O durante un concierto de rock. O muy casualmente, la próxima vez que esté enferma. Por Skype.

Sonreirás tanto que te preguntarás por qué tu corazón no ha explotado y sangrado por todo tu pecho todavía. Escribirás la historia de sus vidas, tendrán niños con nombres extraños y gustos todavía más extraños. Ella le presentará a tus niños al Gato en el Sombrero y a Aslan, quizás el mismo día. Caminarán juntos el invierno de su vejez y ella recitará a Keats en voz baja mientras tú te sacudes la nieve de las botas.

Sal con una chica que lee, porque te lo mereces. Te mereces una chica que pueda darte la vida más colorida imaginable. Si tú sólo puedes darle monotonía, y horas duras y propuestas a medias, entonces estás mejor solo. Si quieres el mundo, y los mundos más allá de éste, sal con una chica que lea.

O mejor aún, sal con una chica que escriba.

4 comentarios:

Mig Angellic dijo...

Esto es una hermosura. Aún la re leo y me sigue dando esos sentimiento calentitos en el estómago... ♥ fue una suerte haberme topado con esto!

Daphne dijo...

@Mig Angellic

Esto fue el hallazgo de la década Mig, honestamente una belleza sobre natural...

Pioshy dijo...

La lei por medioo de otro blog que me trajo directamente aqui, y no pude evitar escribirlo en mi cuaderno, un cuaderno que contiene miles de cosas que escribo y cosas interesantes que encuentro...
Llore al leerlo por primera vez y aun se me aguan los ojos cuando lo releo...
Muchisimas gracias por publicar esto y permitir que de algun modo yo lo pudiera leer, querer, y sentirme tan especial.. porque yo soy una chica que escribe...y es la primera vez que me siento tan especial...

Daphne dijo...

@Pioshy

Gracias por pasarte y dejar tu comentario, yo creo que las personas que leemos, y en especial, las que escribimos amamos este escrito tan maravilloso de Rosemarie Urquico...

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