Está fue la primera reseña oficial, que recibiera Sálvame, de manos de una editora.
Amarás a esta sorprendente mujer que es Marta, su protagonista. Ella es como un tren bala, uno de esos que debe llegar a destino sea como sea, y ese destino se le presenta en un ángel prohibido que bien podría ser su hijo. Una mujer profesional, muy buena en su oficio, segura de sí, solitaria por decisión que de pronto comprende que ciertos ojos la miran de una manera diferente a la pensada.
Robert será su preocupación, un
prometedor traductor, hermoso, elegante,
brillante que tiene muy asumido que Marta es lo que él necesita y ama. Y que el
hecho de que se lleven casi 20 años no es un hecho relevante ni digno de tener
en cuenta. Y así avanza, hasta obtener lo que quiere.

Y eso también le recrimino ¿Ni
siquiera a sus mejores amigas? ¿Somos así las mujeres? ¿Entregamos todo por
amor y nos volvemos ciegas a otra cosa que no sea ese amor?
Lloré con Sálvame, y lloré mucho, me
desgarró su historia, sí, créeme, no exagero. No sé si porque tocó algo
personal que no podré contarles o porque Daphne es una magnifica escritora.
Quizás por las dos cosas. Hay que saber transmitir sentimientos y Daphne lo
hace. Busco algo negativo para decir, para vengarme de una historia tan fuerte
y emotiva y solo se me ocurre pensar que no creo que estando enamoradas no se
lo digamos a nadie, eso no. El amor se vive mejor si se comparte y con tus
mejores amigas.
Marta y Robert se animan a recorrer
juntos un camino no muy fácil, conocí a alguien que con 46 años se casó con
alguien de 20 y ese matrimonio dio retoños y aún hoy se ve sólido. Pero ¿un
caso será suficiente para darle credibilidad a una novela?
Pues resulta que si es cierto o no,
si se puede o no, si te animas o no, no importa mucho si quien escribe es
Daphne Ars, ella te convencerá de todo, y por supuesto es la única responsable
de esta maravillosa novela que no debes dejar de leer, eso sí, mi amiga
lectora, usa un pañuelo grande, muy grande, no. Mejor usa una sábana.
Marta te conmoverá, Robert, bueno ya
quisiera yo un Robert para mi, igualito pero
Daphne Ars llegará a tu corazón como una flecha que nadie sabe de dónde
se disparó. Si esta es su opera prima, muero por leerla dentro de
cinco años.
Bea Sylva
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